Cumplir años es siempre un momento especial, y cada etapa tiene algo único.
Las sesiones Smash Cake están pensadas para celebrarlo de una forma divertida, natural y muy suya, adaptándose a la edad y personalidad de cada niño.
Durante la sesión combinamos retratos más tranquilos al inicio con una parte más libre y divertida, donde pueden tocar, probar, mancharse, reírse… o simplemente explorar a su manera.
No todos reaccionan igual, y ahí está precisamente la magia. Algunos se lanzan sin pensarlo, otros observan con curiosidad, y otros necesitan su tiempo. Todo forma parte del recuerdo.
Mi trabajo es guiar la sesión con calma, respetando su ritmo y creando un ambiente donde se sientan cómodos para que todo fluya de forma natural.
El resultado son imágenes alegres, espontáneas y llenas de personalidad, que reflejan cómo es en ese momento.

